
A mediados de la década del ´80 surgieron voces en la Argentina que reclamaron la privatización de los medios de comunicación alegando, que esta innovación, permitiría "democratizar" la información con el surgimiento de distintas visiones de la realidad.
Hoy, 20 años después, se puede aseverar sin temor a equivocarse que este intento de acabar con el monopolio informativo del Estado, permitió la aparición de los grandes multimedios que acapararon las comunicaciones coartando las posibilidades de lograr una pluralidad informativa.
Uno de los principales factores que permitieron la aparición de estos grandes "monstruos" manipuladores de noticias fue la gran expansión y el auge del capitalismo a nivel mundial.
El fin de la guerra fría marcó el comienzo de la globalización que, a pasos agigantados, se desparramó por el mundo entero utilizando a los medios informativos como herramientas fundamentales para su expansión.
Fue así que cuando las redes de la globalización llegaron hasta la Argentina, muchos aplaudieron las privatizaciones de los medios como el punto máximo de la libertad de expresión, vieron en ellas las herramientas necesarias para acabar con este Estado acaparador de medios que manipulaba la noticia a su antojo.
Pero el fugaz espejismo pronto se esfumó. La modificación introducida por el ex presidente Carlos Menem a tan sólo 3 artículos de la Ley de Radiodifusión, permitió la aparición de los grandes multimedios y con ella, el fin del sueño de la pluralidad informativa.
La lógica consecuencia de esta serie de hechos fué la estandarización de la noticia, estas grandes empresas se encargaron de instalar los temas del día en la agenda pública y de volcar la opinión pública hacia sus particulares puntos de vista.
Al igual que una mercancía, las noticias e investigaciones se comenzaron a "modelar" dentro de los multimedios ayudados por la misma estructura de estos que, funcionando en forma conjunta, permitían una legitimación de sus opiniones.
Y todo esto pudo ser desarrollado sin preocupaciones por las empresas mediáticas porque el Estado (por error u omisión) no figuró como órgano de control y desapareció a la hora de controlar los excesos.
Todo esto se sucede hasta llegar a la situación actual en la que esta "conglomeración" de medios provoca una estado de desinformación generalizada y de manipulación de la realidad de acuerdo a los intereses de cada medio.
La única esperanza está dada en los centros educativos y en la insipiente y pequeña prensa independiente. Desde estos dos lugares se debe informar al público sobre la composición de los grandes multimedios, sobre los intereses que guardan y sobre su relación con el poder.
Este es el camino para activar en el público la capacidad de análisis para que pueda comprender el por qué de las noticias y ver más allá de los grandes titulares.
Hoy, 20 años después, se puede aseverar sin temor a equivocarse que este intento de acabar con el monopolio informativo del Estado, permitió la aparición de los grandes multimedios que acapararon las comunicaciones coartando las posibilidades de lograr una pluralidad informativa.
Uno de los principales factores que permitieron la aparición de estos grandes "monstruos" manipuladores de noticias fue la gran expansión y el auge del capitalismo a nivel mundial.
El fin de la guerra fría marcó el comienzo de la globalización que, a pasos agigantados, se desparramó por el mundo entero utilizando a los medios informativos como herramientas fundamentales para su expansión.
Fue así que cuando las redes de la globalización llegaron hasta la Argentina, muchos aplaudieron las privatizaciones de los medios como el punto máximo de la libertad de expresión, vieron en ellas las herramientas necesarias para acabar con este Estado acaparador de medios que manipulaba la noticia a su antojo.
Pero el fugaz espejismo pronto se esfumó. La modificación introducida por el ex presidente Carlos Menem a tan sólo 3 artículos de la Ley de Radiodifusión, permitió la aparición de los grandes multimedios y con ella, el fin del sueño de la pluralidad informativa.
La lógica consecuencia de esta serie de hechos fué la estandarización de la noticia, estas grandes empresas se encargaron de instalar los temas del día en la agenda pública y de volcar la opinión pública hacia sus particulares puntos de vista.
Al igual que una mercancía, las noticias e investigaciones se comenzaron a "modelar" dentro de los multimedios ayudados por la misma estructura de estos que, funcionando en forma conjunta, permitían una legitimación de sus opiniones.
Y todo esto pudo ser desarrollado sin preocupaciones por las empresas mediáticas porque el Estado (por error u omisión) no figuró como órgano de control y desapareció a la hora de controlar los excesos.
Todo esto se sucede hasta llegar a la situación actual en la que esta "conglomeración" de medios provoca una estado de desinformación generalizada y de manipulación de la realidad de acuerdo a los intereses de cada medio.
La única esperanza está dada en los centros educativos y en la insipiente y pequeña prensa independiente. Desde estos dos lugares se debe informar al público sobre la composición de los grandes multimedios, sobre los intereses que guardan y sobre su relación con el poder.
Este es el camino para activar en el público la capacidad de análisis para que pueda comprender el por qué de las noticias y ver más allá de los grandes titulares.
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