miércoles, 9 de abril de 2008

2 x 4 = Violencia


Luego que dos estudiantes fueran asesinados por compañeros en los últimos 15 días y que varias docentes fuesen atacadas por alumnos en distintas partes del país, se ha instalado en la opinión pública la sensación de que la escuela se encuentra en una crisis terminal.
Una encuesta realizada recientemente por el ministerio de educación muestra que sobre un total de 60.000 estudiantes relevados, un 70 % ha sido testigo de agresiones físicas entre compañeros y casi un 20% vieron a un par llevar armas blancas a un establecimiento educativo.
Pero, ¿qué es lo que se esconde detrás de estas cifras?, ¿es la violencia escolar un hecho aislado o sólo otro escenario donde se manifiestan los síntomas de una Argentina enferma?.
La realidad muestra que la violencia no posee contratos de exclusividad y que no se circunscribe a determinados ámbitos de la sociedad. Sangrientos enfrentamientos se suceden cada fin de semana en las canchas de fútbol, las protestas sociales son cada vez más violentas y hasta el tránsito se torna violento con picadas ilegales que cuestan la vida de centenares anualmente.
Teniendo en cuenta estos detalles la violencia escolar adquiere cierta “lógica”. Los niños y adolescentes no pueden permanecer ajenos e inmunes al caos que los rodea, no se puede pretender que la escuela que sea una pacífica burbuja aislada de la sociedad.
En algunos casos, los propios medios de comunicación son culpables de fomentar la violencia. Desde algunos programas televisivos y sobre todo desde el cine, se difunden estereotipos violentos y exitosos, como si para triunfar en la vida habría que imponerse a los golpes.
Después de los últimos hechos de violencia, Mariano Narodowski, Ministro de educación porteño señaló a Clarín: “Cuando un maestro dice no, es no, y debemos apoyarlo porque ese no permite a niños y adolescentes construir en forma autónoma su noción de lo que está bien y lo que no”.
Pero en esta imposición de la palabra docente que propone el ministro también hay violencia. Es necesario fomentar en los niños un espíritu crítico, capacitarlos para que puedan discutir y argumentar cuando no estén de acuerdo con determinadas ideas.
En la juventud se encuentran las bases de nuestro futuro como país. La violencia escolar debe ser encarada con la seriedad y el compromiso que amerita. Los encargados de buscar soluciones deben tener bien en claro que no se trata sólo de un problema de comportamiento sino de una crisis mucho más grave que afecta a toda la sociedad.

jueves, 3 de abril de 2008

Nuevos conflictos, nuevos actores, los mismos perjudicados.


Cuando las agitadas aguas que habían dejado las crisis que afectaron al país parecían aquietarse, oscuras nubes vuelven a aparecer en el horizonte de los argentinos.
El paro rural que desde hace más de 20 días viene azotando a la república Argentina, es una clara muestra de que cambian los conflictos y cambian los responsables, pero el damnificado sigue siendo el mismo: el pueblo.
A la hora de analizar la situación con cierto detenimiento, es difícil tomar una posición a favor de uno u otro (campo o gobierno) pues ambos sólo exponen verdades a medias y visiones profundamente parciales.
En primer lugar, los dirigentes agropecuarios se quejan por las altas retenciones que aplica el gobierno, pero vale la pena aclarar que el Banco Central sostiene un precio ficticio del dólar (alrededor de los $3,20) con las divisas provenientes de dichas retenciones. Si estas se eliminaran y a su vez el B.C.R.A. dejara de intervenir, el dólar rondaría los $2,30 por lo que las ganancias para el productor agropecuario serían prácticamente las mismas.
Por otra parte, desde el Estado se afirma que una de la razones que motiva el aumento de las retenciones es detener el proceso de sojización que afecta al campo. Si tal fuera el principal motivo el descuento sólo se aplicaría a dicho cultivo, pero detrás del discurso oficial se esconden objetivos fiscales.
Es por eso que la única salida a este conflicto está en el diálogo, pero un diálogo sincero desde ambas partes en el que se aclare con certeza cuales son las causas, las pretenciones y las posibles salidas que vislumbran cada uno.
Es necesario el rápido abandono de posturas intransigentes. El campo debe terminar con el paro que tanto daño hace a los argentinos y, a su vez, un buen gesto por parte del gobierno sería coparticipar parte de las retenciones para que vuelvan a los productores en forma de mejora de caminos y subvenciones.
Es hora de madurar como Nación, de dejar de lado intereses sectoriales que solamente profundizan las grietas y de empezar a tomar decisiones con una visión global, con una visión de país.